Voces RR. HH.

Carmen Campos

Head of People, Talent & Culture Grupo Mutua Madrileña
Premio WTC al Desarrollo del Employer Brand
Carmen Campos

En un mundo impulsado por la IA, las organizaciones que sepan aprender más rápido y desarrollar el talento de sus empleados al ritmo de la innovación tecnológica tendrán una clara ventaja competitiva.

Estamos viviendo en nuestras organizaciones un momento extraordinario en relación con el talento. Todo parece orientado a atraer a los mejores y a analizar cada decisión desde la óptica de la fidelización. La llamada “guerra por el talento” es una realidad y tiene un impacto directo en aquellas organizaciones que descuidan aspectos clave como el employer branding, los procesos de reclutamiento y la gestión de la experiencia del candidato y del empleado. ¿Qué estrategias e iniciativas considera más eficaces para captar talento y fortalecer su engagement dentro de las organizaciones?

Una de las palancas que está demostrando ser de gran eficacia para atraer talento y fortalecer el compromiso de los empleados es impulsar una estrategia de marca empleadora auténtica, centrada en las personas y en sus historias reales. En la práctica, esto implica mostrar de forma honesta y transparente cómo es nuestro día a día en Mutua, cómo nos relacionamos, cómo trabajamos… dando protagonismo a las personas y a sus proyectos. Se trata de humanizar la empresa tirando los muros y mostrando cómo se vive el día a día, qué historias ocurren… Y es un éxito cuando el propio empleado decide convertirse en embajador de la marca de manera genuina, contando su propia historia, porque se siente orgulloso de trabajar en Mutua. Este enfoque no solo convence a los potenciales candidatos que se identifican con la cultura y los proyectos de transformación que estamos abordando, sino que también refuerza el orgullo y el compromiso de quienes ya forman parte de la organización, al sentirse protagonistas del relato colectivo. Nuestro claim #PreparadosyValientes late en cada historia, en cada reto y en cada proyecto que compartimos. Estas 3 palabras resumen lo que nos une y nos impulsa a las personas que formamos parte del Grupo Mutua. Recogen la actitud con la que afrontamos el presente y construimos el futuro juntos. Nos inspiran a crecer e ir más allá de lo esperado.

La comunicación interna y el relato corporativo desempeñan un papel decisivo en el contexto actual. Las organizaciones necesitan articular un discurso coherente y auténtico que conecte con candidatos, empleados y clientes, y que refleje con claridad su cultura y sus valores. Desde su experiencia, ¿cómo es la comunicación que realmente funciona en su organización y consigue dejar huella?

Desde mi punto de vista, la comunicación que realmente funciona es la comunicación “de verdad”, la que no se inventa nada. La que conecta con las personas con un mensaje claro, sencillo, que es entendido por todos, independientemente del puesto que ocupa en la Compañía. Deja huella si genera conversación, y tiene impacto porque hace sentir a las personas que su opinión importa. Es relevante si es cercana y empática, porque tiene en cuenta cómo se sienten las personas que están al otro lado del mensaje. Tiene impacto si conecta con la identidad y los valores de las personas. Si es valiente y honesta. Y como no, funciona, cuando conecta con el propósito corporativo, ese que nos impulsa a levantarnos cada mañana y venir a la oficina.

Las nuevas tecnologías y, especialmente, la IA están transformando nuestras organizaciones. Nos permiten ser más ágiles y eficientes, pero también abren un debate relevante sobre el equilibrio entre lo tecnológico y lo humano. Los sesgos y las formas de preguntar y el uso que hacemos de la IA condicionan los resultados. Estamos ante una revolución tecnológica que necesariamente debe integrar a las personas. Desde su perspectiva, ¿cómo se está desarrollando la función de la IA en el ámbito de RRHH y qué impacto está teniendo en la organización?

La IA está empezando a jugar un papel relevante en Mutua y, como es evidente, también en el área de Personas, Talento y Cultura. Herramientas como Copilot nos están ayudando a ser más ágiles y consistentes, permitiéndonos simplificar tareas, generar contenidos de apoyo y facilitar análisis que nos permiten tomar mejores decisiones en menos tiempo. También estamos empezando a experimentar con agentes de IA, aprendiendo y formándonos. Este apoyo tecnológico tiene un impacto claro: nos libera tiempo para estar donde más valor aportamos. Por un lado, nos permite acompañar mejor al negocio, entender sus necesidades y responder de forma proactiva a los retos presentes y futuros. Por otro, nos permite pasar más tiempo con las personas, escucharlas y poner foco en su desarrollo, su bienestar y en cuidar su experiencia. Porque nuestro equipo tiene la enorme suerte – y también la responsabilidad – de trabajar con lo que más importa: las personas. Y en este ámbito, la tecnología no sustituye lo esencial. El contexto, el criterio profesional, la sensibilidad y la mirada humana siguen siendo imprescindibles en las decisiones que tomamos cada día. En Mutua entendemos la IA como un aliado estratégico, un copiloto que nos ayuda a ser más eficientes y consistentes, pero siempre con una premisa clara: las personas están en el centro. Solo así la tecnología tiene sentido y genera un impacto sostenible, tanto para el negocio como para quienes formamos parte de la organización.

En la era de la IA, el reskilling es un elemento imprescindible para el desarrollo de los empleados. ¿Qué retos consideras que afrontan las organizaciones para transformar el talento en la era de la IA?

En un mundo impulsado por la IA, las organizaciones que sepan aprender más rápido y desarrollar el talento de sus empleados al ritmo de la innovación tecnológica tendrán una clara ventaja competitiva. Por ello, uno de los principales retos que afrontamos en las organizaciones es cultural. Por un lado, es importante crear espacios en las agendas para el aprendizaje, empezando por el comité de dirección, y continuando con el resto de profesionales. Además, tenemos la responsabilidad de crear un entorno donde las personas tengan seguridad psicológica para experimentar y entiendan el error como parte del proceso de desarrollo, fomentar una mentalidad de crecimiento y el aprendizaje continuo. Otro de los grandes retos que tenemos es potenciar la versatilidad del talento. Romper con esa idea lineal de carreras profesionales y abrir opciones para realizar una carrera transversal. En este contexto, se hace imprescindible que las áreas de Personas trabajemos estrechamente con el negocio para identificar las capacidades y habilidades críticas que se precisan de un modo ágil. Así mismo, necesitamos impulsar la capacidad de adaptación y habilidades como la curiosidad, la empatía, la creatividad… Por último, transformar la forma en la que trabajamos y aprendemos también debería estar en nuestra agenda. Afortunadamente, la proliferación de herramientas de aprendizaje impulsadas por IA está haciendo viable una capacitación cada vez más personalizada en base al perfil, rol y contexto de cada persona, así como incorporar el aprendizaje en el flujo de trabajo diario. Hoy más que nunca, la formación se ha convertido en una palanca clave para asegurar la empleabilidad en un entorno en constante evolución.

Vivimos en un entorno profesional donde conviven distintas generaciones, desde perfiles senior hasta la Generación Z. Sus formas de trabajar, expectativas e intereses colectivos pueden ser diferentes, pero todas resultan necesarias para el equilibrio y el desarrollo de las organizaciones. Desde su experiencia, ¿qué valor diferencial están aportando las nuevas generaciones y cómo pueden las organizaciones seguir potenciando el talento senior en este contexto multigeneracional?

En el Grupo Mutua convivimos distintas generaciones y, en un contexto de profunda transformación impulsada por la inteligencia artificial, esta diversidad generacional se convierte en un activo más estratégico que nunca. Las nuevas generaciones aportan una mentalidad nativa digital, cuestionan el estatus quo y adoptan nuevas tecnologías con gran agilidad, algo clave para aprovechar plenamente las oportunidades que abre la IA. Al mismo tiempo, el talento senior es imprescindible para aportar criterio, capacidad para gestionar situaciones complejas y un conocimiento profundo de nuestro negocio. Su experiencia garantiza que la tecnología se integre de forma responsable, alineada con nuestros valores y con los estándares de calidad que caracterizan a la compañía. Por eso, nuestra verdadera fortaleza está en combinar ambas miradas: perfiles jóvenes que impulsan nuevas formas de trabajar y profesionales senior que aportan rigor, visión a largo plazo y continuidad. Este enfoque es esencial para avanzar en nuestra transformación sin renunciar a la excelencia que nos define.

La función de Recursos Humanos ha experimentado una profunda transformación en los últimos años, consolidándose como un área estratégica y directamente vinculada al negocio. El rol del director de Personas es hoy más transversal y decisivo que nunca. En este contexto, ¿qué papel cree que jugará Recursos Humanos en los próximos años y cómo evolucionará su posición dentro de la organización?

Desde mi punto de vista, el área de Personas o de Recursos Humanos, deberá seguir consolidándose como un socio estratégico clave para el negocio, plenamente integrado en la definición y ejecución de la estrategia corporativa, impulsando decisiones de negocio desde una mirada profundamente humana pero apoyada, cada vez más, en datos y tecnología. Será el responsable de anticipar qué talento y capacidades futuras necesitará la organización, cómo atraerlas y cómo desarrollarlas para garantizar el cumplimiento de los objetivos del negocio. El reto ya no va a estar centrado únicamente en la gestión de personas, sino en impulsar el rendimiento humano en entornos cada vez más complejos, cambiantes y tecnológicos. Nuestro papel evoluciona desde la gestión hacia la anticipación para diseñar la capacidad organizativa en cuanto a cultura, liderazgo y habilidades que necesita el negocio para conseguir sus objetivos estratégicos. Tendremos que dar un paso adelante y asegurar que existe una Cultura corporativa que haga sostenible el negocio en las próximas décadas, porque lo que va a diferenciar las Compañías ya no va a ser tanto el producto, sino la cultura y el contar con un talento diferencial con las skills necesarias en cada momento. Además, tendremos que afrontar el reto de rediseñar las organizaciones amoldando las capacidades humanas con las proporcionadas por la IA y la robotización para disponer de una fuerza laboral humano-máquina que mejore la competitividad de la compañía. En este proceso, los procesos de reskilling y upskilling serán clave para acompañar la evolución del talento alineados con la estrategia empresarial. Por otro lado, necesitaremos diseñar experiencias de empleado diferenciales y crear entornos de trabajo que combinen propósito, flexibilidad y desarrollo profesional, elementos determinantes para atraer y fidelizar a los mejores perfiles. El rol del responsable o director de Personas debe evolucionar hacia un perfil en el que la tecnología y los datos se integren como aliados naturales en la toma de decisiones del día a día. Y aquí, en mi opinión, todavía tenemos recorrido. Además, nuestra misión debería ser la de garantizar organizaciones verdaderamente eficientes para conseguir los resultados de negocio, con una cultura capaz de atraer y fidelizar al mejor talento, donde el cuidado de las personas siga siendo el corazón… pero con los datos, la tecnología y la IA marcando la proa del camino.

Publicación
29 de mayo de 2026