Voces RR. HH.

Mar Garre

Directora de Personas, Comunicación y Sostenibilidad de Línea Directa Aseguradora
Mar Garre

En Línea Directa construimos employer branding desde dentro hacia fuera, contando historias que reflejan lo que somos de verdad y no lo que aspiraríamos a ser.

Estamos viviendo en nuestras organizaciones un momento extraordinario en relación con el talento. Todo parece orientado a atraer a los mejores y a analizar cada decisión desde la óptica de la fidelización. La llamada “guerra por el talento” es una realidad y tiene un impacto directo en aquellas organizaciones que descuidan aspectos clave como el employer branding, los procesos de reclutamiento y la gestión de la experiencia del candidato y del empleado. ¿Qué estrategias e iniciativas considera más eficaces para captar talento y fortalecer su engagement dentro de las organizaciones?

En este momento las organizaciones necesitamos más que nunca partir de algo tan esencial como honesto: saber quiénes somos y qué ofrecemos de verdad. La marca empleadora empieza por la realidad, no por los eslóganes. Cuando una compañía tiene una cultura sólida, coherente y reconocible, una cultura que impulsa el desarrollo profesional, que acompaña a las personas y que da sentido al trabajo, esa realidad se convierte en su mejor estrategia para atraer y fidelizar. La propuesta de valor debe estar alineada tanto con lo que demanda hoy el talento como con lo que necesita el negocio en cada etapa. Y cuando ese equilibrio existe, todo encaja. En Línea Directa construimos employer branding desde dentro hacia fuera, contando historias que reflejan lo que somos de verdad y no lo que aspiraríamos a ser. Cuando no hay brecha entre lo que comunicamos para atraer y lo que viven las personas cuando entran en la organización, la coherencia se convierte en una prueba de verdad. Y, desde luego, es muy gratificante, como directora de Personas, Comunicación y Sostenibilidad, comprobar cómo esa autenticidad genera impacto: atrae, fideliza y ayuda a que la Compañía consiga sus objetivos.

La comunicación interna y el relato corporativo desempeñan un papel decisivo en el contexto actual. Las organizaciones necesitan articular un discurso coherente y auténtico que conecte con candidatos, empleados y clientes, y que refleje con claridad su cultura y sus valores. Desde su experiencia, ¿cómo es la comunicación que realmente funciona en su organización y consigue dejar huella?

La comunicación interna que funciona es la que se sostiene en la transparencia y la coherencia. En un contexto de transformación, es clave explicar el porqué de las decisiones que se toman, de los pasos que da el negocio, compartir información de forma clara transmitiendo las dificultades del momento. Y, además, explicar cuál es el papel clave que cada persona, desde sus funciones y responsabilidades, tiene en esa transformación. Al mismo tiempo, creo que la comunicación interna deja huella cuando conecta con las emociones. En Línea Directa procuramos que nuestros mensajes tengan siempre un tono cercano, sencillo y fiel a nuestros valores, pero también que sean capaces de inspirar. No queremos solo contar hechos, sino poner en valor a las personas que forman parte de la compañía y el impacto real de su trabajo en la cuenta de resultados. Cuando el relato corporativo es coherente, humano y transparente, la gente se reconoce en él, y eso genera orgullo de pertenencia.

Las nuevas tecnologías y, especialmente, la IA están transformando nuestras organizaciones. Nos permiten ser más ágiles y eficientes, pero también abren un debate relevante sobre el equilibrio entre lo tecnológico y lo humano. Los sesgos y las formas de preguntar y el uso que hacemos de la IA condicionan los resultados. Estamos ante una revolución tecnológica que necesariamente debe integrar a las personas. Desde su perspectiva, ¿cómo se está desarrollando la función de la IA en el ámbito de RRHH y qué impacto está teniendo en la organización?

La irrupción de la IA está transformando sin duda alguna la forma de trabajar en todas las áreas, también en Recursos Humanos. Nos permite ser más ágiles, personalizar procesos, liberar tiempo para tareas de mayor valor y abordar proyectos desde una perspectiva completamente distinta. Es una herramienta poderosísima que está multiplicando las capacidades de los profesionales, empoderándolas, y permitiendo poner el foco en lo estratégico.  Pero, precisamente por su potencial, es imprescindible gobernarla bien, con sensatez. La IA debe implementarse dentro de un marco ético, responsable y cumpliendo la normativa vigente. Necesitamos formar a nuestros equipos en cómo potenciar sus capacidades con su uso para utilizarla de manera adecuada, pero también en sus límites, en los sesgos que puede generar y en la importancia del criterio humano. Y, para ello, en Línea Directa contamos precisamente con un marco de gobernanza, una Política de Gobierno de la IA y unos Principios y valores para su uso ético. La verdadera ventaja competitiva no está solo en la tecnología porque esta es sólo una herramienta, sino en la capacidad de las personas para interpretarla, cuestionarla y utilizarla con sentido y ética profesional.

La formación en nuestras organizaciones es un elemento clave. El reskiling es un elemento imprescindible para el desarrollo de nuestros empleados y marca el ADN de las organizaciones. Desde este enfoque ¿cómo se plantea la evolución de la formación en nuestras empresas?

En estos tiempos de transformación, en los que todo evoluciona a un ritmo vertiginoso, es fundamental generar una cultura de autoaprendizaje entre los empleados. Al menos así lo vemos en Línea Directa. Hoy no basta con ofrecer plataformas y contenidos, por muy completos que sean; el verdadero cambio sucede cuando las personas de la organización sienten curiosidad por aprender, cuando entienden que su desarrollo forma parte de su día a día y que cuando se forman, crecen como profesionales y en la compañía.

En Línea Directa tenemos muy interiorizado esto y así lo transmitimos con todo lo que hacemos y ponemos en marcha desde los equipos de Talento. Es importante empoderar a nuestros profesionales para que tomen las riendas de su propio aprendizaje y desarrollo profesional. Debemos acompañarlos con herramientas, pero también con proyectos que sean retadores y haciéndoles líderes, que impulsen sus propios proyectos. El aprendizaje ocurre tanto en la formación formal que podemos poner a disposición de los empleados, pero, sobre todo, en la experiencia, y los proyectos porque son una escuela extraordinaria para adquirir nuevas competencias. Cuando una organización incorpora el aprendizaje a su ADN —estar actualizado, mejorar, explorar, dar la mejor versión de cada uno—, las personas evolucionan y, con ellas, también lo hace la compañía.

Vivimos en un entorno profesional donde conviven distintas generaciones, desde perfiles senior hasta la Generación Z. Sus formas de trabajar, expectativas e intereses colectivos pueden ser diferentes, pero todas resultan necesarias para el equilibrio y el desarrollo de las organizaciones. Desde su experiencia, ¿qué valor diferencial están aportando las nuevas generaciones y cómo pueden las organizaciones seguir potenciando el talento senior en este contexto multigeneracional?

La convivencia de distintas generaciones es una riqueza enorme para cualquier organización, porque refleja exactamente la diversidad de la sociedad y de nuestros clientes. Las nuevas generaciones aportan una mirada fresca, una naturalidad absoluta en el uso de la tecnología, como por ejemplo la IA, y una curiosidad enorme por aprender. Llegan sin inercias previas y con una energía que oxigena a los equipos. Al mismo tiempo, el talento sénior aporta algo que no se puede improvisar: experiencia, profundidad, visión y conocimiento del negocio y una capacidad de anticipar escenarios que solo da la trayectoria laboral. El reto está en combinar ambas miradas y lograr que se enriquezcan mutuamente. En Línea Directa trabajamos para que las personas, independientemente de su etapa profesional, mantengan la ilusión por el proyecto y sientan que su aportación es valiosa. Puedo decir con orgullo que en nuestra compañía conviven diferentes generaciones, experiencias y puntos de vista y me gusta comprobar cómo unos grupos enriquecen a los otros construyendo una organización más rica y diversa.

La función de Recursos Humanos ha experimentado una profunda transformación en los últimos años, consolidándose como un área estratégica y directamente vinculada al negocio. El rol del director de Personas es hoy más transversal y decisivo que nunca. En este contexto, ¿qué papel cree que jugará Recursos Humanos en los próximos años y cómo evolucionará su posición dentro de la organización?

En Línea Directa siempre hemos entendido la gestión de personas como algo estratégico, totalmente conectado con el negocio. Nuestro papel es cada vez más transversal, más anticipador y más ligado a la toma de decisiones que marcan el rumbo de la compañía. Creo sinceramente que el futuro del área de Personas pasa por ser el puente que conecta estrategia y personas, corto plazo y visión de futuro. Y eso exige una comprensión profunda de la estrategia de negocio y la capacidad de traducir las necesidades del negocio en decisiones de talento que garanticen el éxito en el cumplimiento de los objetivos. Si las personas son el mayor diferencial competitivo, entonces Recursos Humanos es, y será, una de las funciones más determinantes en cualquier compañía.

Publicación
29 de mayo de 2026